Dónde comer

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A la mesa
La Provincia de Rimini propone una variedad de sabores que no traiciona la característica regional italiana, basada sobre una infinita riqueza de productos y alimentos. El territorio influencia los sabores y a la territorialidad se añade la pertenencia histórico cultural que tomó forma en el lejano Renacimiento.
Así hoy las tierras de los Malatesta proponen sabores típicos de la tradición, aderezados con excelentes aceites – el riminés ostenta el récord de la producción de la Región Emilia-Romaña y ha obtenido la DOP (n.t: Denominación de Orígen Protegida) “Colline di Romagna” – y acompañados de vinos de calidad a nivel nacional – con la DOC (n.t: Denominación de Orígen Controlada) denominada “Colli di Rimini”.
Los territorios que un tiempo pertenecieron a los Montefeltro, siempre en la región de Romaña, regalan productos de la tierra de fuerte intensidad, entre ellos las trufas y las setas. Excelentes son también los frutos obtenidos gracias a la habilidad del hombre, como los quesos, destacando entre ellos el queso de fossa. Ha sido denominado por el poeta Tonino Guerra el Ámbar de Talamello, debido a su parecido cromático y también porque a protegerlo es la tierra misma. Su notoriedad no resta importancia a los demás quesos locales: los pecorini curados en varios modos, por ejemplo en las hojas de nogal, o los quesos frescos, como el squacquerone, la ricotta (n.t: el requesón) o el raviggiolo.
No olvidemos la producción local de productos derivados del cerdo realizada por sabios artesanos que entre otras cosas, han vuelto ha descubrir, evitando su extinción, la excelente calidad de las carnes de Mora Romagnola, un cerdo típico de la zona, sobre todo por el consumo fresco de su carne y la charcutería tradicional. Entre los frutos destacan las castañas y la patata, con producciones no amplias pero significativas por su calidad.
También la miel ocupa un espacio importante, producida a partir de cultivos de plantas locales como la zulla, la alfalfa y el pipirigallo. Típica de las colinas más altas es la miel de castaño, que representa el natural complemento del queso de fossa. Entre las mieles monoflorales destaca la mielada o rocío de miel, obtenida de las encinas. Siempre de las colinas, destacan así mismo las carnes de producción local y el pan.
A este último se dedica una fiesta en junio, en Maiolo, donde entran en funcionamiento antiguos hornos que ofrecen panes tradicionales y la típica spianata (n.t: producto típico de horno realizado con pasta de pan, manteca, aceite, romero y sal gorda). No confundirla con la piadina, conocida en toda la provincia y servida junto a platos típicos.
Desde los primeros platos, con o sin salsas, a base de pasta hecha a mano: cappelletti, tortelli, tagliatelle, tagliolini, strozzapreti, gnocchi, lasañas al horno... Hasta seguir con los segundos, desde platos de animales de corral a las parrilladas mixtas o la tradicional trippa (n.t: callos).
También el pescado es protagonista con una amplia variedad de entremeses calientes y fríos, desde el risotto a los tagliolini como primeros junto a una gran selección de segundos platos.
Para concluir, dulces secos como la tradicional rosca, el bustrengo, el Migliaccio di Romagna, propuesto en el Montefeltro, o dulces típicos de temporada, como la hogaza pascual, las habas de los muertos, el Castagnaccio, dulces de cuchara como el artusiano Latteruolo o la itálica zuppa inglese, rebautizada romañola con helados de producción artesanal.
Productos tradicionales que completan la comida: el Savour, parecido a una mermelada, y la Saba, casi un dulce digestivo, que se degustan como preciados donos.

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