Ambiente y naturaleza

Malatesta & Montefeltro

Valconca

Misano Adriatico - Portoverde

Un valle amplio, desde el que no se ven las cimas en los lados como corresponde a las de la iconografía clásica.
El río Conca a veces se pierde a la mirada, mientras se pueden admirar cadenas de colinas verdísimas punteadas con torres y fortalezas. Son las primeras colinas del Apenino que se asoman hacia el mar que hace millones de años las acariciaba. Se contemplan numerosos campos cultivados de trigo y forraje, así como perfectos rectángulos que muestran viñas famosas por su calidad, junto con extensiones de olivos que ofrecen sanos frutos pulposos.
Las playas más frecuentadas de Europa, las de Bellaria para las familias, la de la Rímini felliniana, la de la mundana Riccione, la de la aristocrática Cattolica y de la deportiva Misano, están a poquísimos kilómetros y se pueden observar desde encima de las murallas o de las torres, en una atmósfera de paz y contemplación. No siempre la historia de estas áreas fértiles y fecundas han convivido en armonía entre ellas.
Los Señores que las gobernaban se las disputaban continuamente y se tramaban juegos de poder a sus espaldas. A veces los engaños en lugar de batallas han conquistado lo que habría sido inexpugnable y al final razones de fuerza mayor, decididas en las sedes del poder, han ganado. Es lo que sucedió a los castillos malatestianos ampliados y reforzados a lo largo de los siglos en sus estructuras defensivas que, con la excomunicación de Sigismondo, último Señor de Rímini, vieron llegar a su mando a los que desde siempre habían sido sus enemigos por excelencia: los Montefeltro. Desde Urbino estos dominaban un valle tras otro, hasta llegar a éste último, siendo estratégico ya que la frontera con Rímini era muy combatida y estaba detrás del mar. Fue precisamente por dicha situación que siglos después, en un tiempo más cercano al nuestro, aquí se trazó la Línea Gótica que retuvo a los ejércitos aliados listos para liberar el norte de Italia de los nacistas. Los alemanes se afirmaron en la dorsal y no quisieron irse hasta que no llegaron al extremo, cuando el destino de la segunda guerra mundial ya estaba declarado. El tributo de sangre fue altísimo y lo tuvieron que pagar los municipios de Valconca, que en algunos casos, como Gemmano, fueron totalmente aniquilados. Testimonio de ello son varios lugares que ahora son símbolos de paz, centros de documentación, lugares de oración, como los cementerios militares, la Iglesia de la Paz de Trarivi, el Museo de la Línea Gótica Oriental y el Museo de la Línea de los Góticos en Montegridolfo. Actualmente la zona es risueña y amena, idónea para acoger visitadores curiosos y con ganas de divertirse.
Montefiore Conca aparece a la vista y sorprende cuando en el horizonte aparece el palacio de verano de los Señores de Rímini. Inmersa en un mar verde surge solitaria y cautelosa su fortaleza. No hay que olvidar el perfil delicado de Saludecio con sus murallas, las puertas torreadas inmersas entre el verde de las colinas.
Para quien le guste la historia, son numerosos los burgos acogedores diseñados en sus arquitecturas por la Edad Media, cargados de obras de arte de siglos fecundos, como se pueden contemplar en Saludecio, Mondaino y Montegridolfo.
Para los que aprecian el descubrimiento de lugares salvajes, hay que señalar las excursiones a los castaños de Montefiore, los bosques de Gemmano, los campos de Montecolombo y Montescudo, este último más en el valle del Marano, en Arboreto de Mondaino, o en San Clemente. Además está el Río Ventena, pequeño curso de agua que corre casi paralelo entre los municipios de Montefiore Conca y Gemmano. Nace en el Monte de San Giovanni para luego confluir en el torrente Conca poco antes de la llegada a Morciano di Romagna. El primer tramo del pequeño valle del Río Ventena pertenece a la provincia de Pésaro y está escasamente poblado, con pequeñísimos burgos como Valle Fuini di Ripamassana, casi despoblados. Burgos que constituían los pueblos del ex-municipio de Castelnuovo, ahora suprimido, cuyo centro histórico está completamente deshabitado y cuyas casas e iglesias están en ruinas. El segundo tramo del valle del Ventena está en la provincia de Rímini y se caracteriza por cultivos y bosques. El torrente pasa por un amplio pasillo de vegetación espontánea, en presencia de alisos y de numerosas especies de orquídeas, rodeado de colinas y gargantas de fuerte sugestión. Los senderos permiten excursiones a pie, a caballo y en bicicleta. El premio: una multitud de sabores y aromas que satisfacen los paladares más exigentes.
Los protagonistas son los productos de calidad, como el vino y el aceite que acompañan los quesos, la miel y la piadina. Y para los amantes del arte contemporáneo en la entrada del valle está Morciano de Romagna, cuya visita es necesaria para disfrutar de la bella escultura de Arnaldo Pomodoro, nacido aquí en 1926, dedicada a otro grande artista del siglo XX, el futurista Umberto Boccioni cuyos padres eran de Morciano. A él y a su movimiento, la ciudad dedica en julio una muestra de tres días titulada Fu. Mo. que significar Futurismo Morcianese, con momentos culturales, artísticos y gastronómicos. Siempre de arte, aunque trasladado a la moda, se habla en la cercana San Giovanni in Marignano, donde conocidas firmas como Gilmar, Ferretti, Iceberg, con muchas otras marcas famosas en todo el mundo, tienen su cuartel general, trasformando la ciudad en un polo económico productivo de excelencia no sólo en la provincia de Rímini. Subiendo por el valle hasta las fuentes del Conca, en la alta montaña del Carpegna, la más alta de este Apenino que dirige la mirada hacia el mar, se atraviesan burgos fortificados con un encanto inmutado en el curso de los siglos y que han marcado a menudo su pertenencia.
Como la del Sasso Simone que en mano a los Medici, Señores de Florencia, se convirtió en la Ciudad del Sol: la fortificación más alta que se había construido en aquella época, de la que quedan solamente restos en los caminos de acceso, pero todavía quedan los planos que dan perfectamente una idea de lo que era. Actualmente el valle está cortado por la frontera con la Región de las Marcas, pero esto no es determinante, ya que se viaja para disfrutar de la belleza y la armonía, verdaderas almas de esta tierra. 

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Via Orazio Nelson

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última actualización: 04/09/2018
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